SABALOS: PROHIBIR LAS EXPORTACIONES

Debería ser el primer paso para la protección de la Fauna ictícola. No solamente todos los que estamos vinculados de una u otra forma a la Pesca Deportiva, lo reclamamos. También los expertos

Los números asustan. La exportación de sábalo pasó de 8 mil a 18 mil toneladas entre el 2004 y 2005. Y si a esos datos se añade el último registro del Senasa para sólo los primeros 8 meses de 2006 que suma 20.500 toneladas, se verifica que las exportaciones -medidas en volúmenes- subieron más del 250%. Todo ese alimento le fue quitado a las especies de valor deportivo del río.

En la Provincia de Santa Fe el debate es intenso. Desde allí, Norberto Oldani, un experto del Conicet, el discutido cierre de las ventas al exterior de la pesca continental, sería "lo más lógico y racional". "Me parece maravilloso que se termine con la exportación y que los frigoríficos vendan en el mercado interno, que lo pueden hacer. Es una medida con efectos concretos sobre el río: el mercado interno no tiene la demanda insatisfecha que muestra el mundo en cuanto a peces".

"En el comercio mundial de la pesca, si usted tiene una tonelada la vende, si tiene 100 también, y si tiene 1.000 lo mismo. El mercado internacional está insatisfecho de peces: permitir la exportación de peces de río es poner a un recurso finito ante una demanda infinita".
 

El investigador confirmó que los compradores son mercados que perdieron sus propias especies. Y agregó: "Brasil tiene prohibida la pesca comercial del sábalo, que es el mismo que aquí se explota (y migra por el Paraguay hasta Mato Grosso). Entiendo que sus poblaciones hoy están mejores que las nuestras... y sin embargo, mantienen la prohibición. ¿Por qué? Porque apostaron a lo que ofrece mayor ingreso económico: el turismo reporta muchos más beneficios que la pesca como commodities. Ésa es su política: los peces no vienen por generación espontánea, hay que tener políticas".
 
Dicho en términos económicos, el río presenta dos opciones: "Vender miles de toneladas al mercado externo o que se venda el pescado en el interior del país y se lo explote como recurso turístico. Así, ese alimento lo pagamos más barato, y no se presiona al pescador". Más aún: "Si prohíben las exportaciones, sólo se termina el negocio para unos pocos. Es la mejor solución y la más fácil de aplicar de forma inmediata".
 
En igual sentido se pronunció el Centro de Protección a la Naturaleza que consignó que la única forma de recuperar el recurso ictícola es imponer una veda para la captura y comercialización de todas las especies de peces en el río Paraná por el término de tres años -salvo para la pesca artesanal y/o deportiva debidamente controlada- y prohibir por tiempo indeterminado las exportaciones de pescado de río.

Por su parte, el diputado nacional Hugo Storero insistió en que "si no se suspenden las exportaciones de sábalo, en menos de tres años ya no existirá el recurso, ni su posible explotación comercial. Los frigoríficos emigrarán, y los pescadores artesanales, que no trabajan en relación de dependencia y reciben sólo lo que se les paga por kilo de sábalo que entregan al acopiador, quedarán expuestos al abandono".
 
Fuente: Diario El Litoral