CINCO MIL METROS DE REDES ILEGALES

 
Paraná, Argentina, 22 julio 2006.- La depredación en el río Paraná y la sistemática violación a la legislación por parte de los frigoríficos de pescados amenaza con terminar la población de sábalos. En ese marco, ayer, Prefectura Naval Argentina seccional Paraná, decomisó 5.000 metros de redes ilegales, ubicadas entre Curtiembre y Pueblo Brugo.
La ley establece que las redes deben tener entre nudo y nudo 14 centímetros, medidas que no siempre son respetadas por codiciosos y voraces empresarios y acopiadores.

Para ellos, la cantidad es más importante que la calidad, y así, peces pequeños quedan prisioneros en redes ilegales de entre 8 a 12 centímetros.

El perjuicio no es sólo en el ecosistema, sino también para los empobrecidos pescadores artesanales, que por la depredación, no alcanzan a extraer la cantidad suficiente de peces como para vivir de su trabajo.

Según estudios de especialistas se estaría extrayendo entre el doble y el triple de lo que el sistema ictícola del río Paraná puede permitir para que el recurso pesca —eje de la identidad cultural de las poblaciones costeras—, se conserve a perpetuidad.

Las estadísticas indican que se están extrayendo, con destino a la exportación, entre 50 y 60 mil toneladas anuales de peces, y el mayor porcentaje corresponde a sábalos fuera de medida, según denunció oportunamente la Fundación Proteger.

RASTRILLAJE. Desde hace tres años, una comisión fiscalizadora dependiente de la subsecretaría de Recursos Naturales de la Provincia y la Prefectura está rastrillando el río Paraná en busca de las redes clandestinas. “Estamos trabajando diariamente para prevenir la depredación ictícola y desde su implementación hemos llevado a cabo importantes procedimientos”, dijo a EL DIARIO ayer el jefe de Operaciones, subprefecto Jorge Ramón Flores.

El secuestro de la víspera representa, en dinero, unos 500 mil pesos. Las clandestinas redes fueron encontradas en los bajos y bañados del río Paraná, entre el kilómetro 655 y 666, a la altura de Curtiembre y Pueblo Brugo. “Nuestro radio de operaciones es de 100 kilómetros, y se rastrilla todo el río. Lamentablemente, mucha gente no conoce el daño que los frigoríficos están produciendo en el río. Estas redes atrapan a los peces pequeños, principalmente el sábalo”, destacó.

Justamente, la especie más afectada por la práctica depredatoria es el sábalo, base de la cadena alimentaria de las 20 principales especies de valor comercial que existen entre las 220 que pueblan las aguas dulces (el dorado, la raya, el surubí, el patí, la boga y el manguruyú, entre muchas otras). Sus larvas y huevos les sirven de alimento, por lo que del sábalo depende su supervivencia, por ese motivo, y por ley, está establecido que el calado de las mallas, debe ser de 14 centímetros y no deben exceder un largo total de 250 metros el paño.

Acopiadores y grandes frigoríficos, arrojan a diario al río kilómetros de redes de un calado menor al permitido, con lo que logran millonarias ganancias a costa del saqueo del recurso ictícola y la depredación del sábalo.

Del río a la cancha de fútbol

En lo que va del año, Prefectura Naval Argentina ha decomisado y secuestrado varios kilómetros de redes, en un trabajo silencioso y que no siempre aparece en los titulares de los medios. Y el operativo que concluyó ayer representa una fuerte suma de dinero.

De todas formas, se apuntó que las redes decomisadas no son destruidas, sino que serán donadas a escuelas o clubes barriales para ser utilizadas en arcos de fútbol.

“Con el decomiso no se quiere perjudicar al pescador artesanal, ellos son una víctima de los frigoríficos. Lo que queremos es que se respete la legislación y que no se siga produciendo más daño al recurso”, destacó Jorge Ramón Flores, jefe de Operaciones de Prefectura.

Fuente: El Diario, Paraná, Argentina